Diario de Cádiz
Domingo 20 de abril de 1997

Keka Raffo Caviglia.

Sus papeles

    Los científicos han demostrado que el ser humano usa sólo entre el lO y el 20% de la capacidad de trabajo de su cerebro. Con la vida ocurre algo parecido: muchos son los que se conforman con una vida chata y gastan pocas energías en descubrir en cada jornada lo maravilloso de nuestra existencia. Keka Raffo es una de esas rara avis a las que le faltan horas del día para poder hacer cosas. Charlar un rato con ella implica un súbito acelerón en la vida de cualquiera. .

    Keka Raffo nació en Chile y, después de vivir en muchos rincones de este mundo, llegó a El Puerto a principios de los ochenta.

    Desde pequeña tenía el deseo de acercarse al mundo de la pintura, y fue aquí donde decidió explorar qué podría hacer con la paleta y los pinceles. En el 87 aprovechó un curso de pintura en la Casa de la Cultura de esta ciudad, y comenzó a manchar papeles y lienzos.

    Dos años más tarde, en unos ejercicios de clase, toma contacto con el collage, y aunque sus trabajos gustan a sus compañeros, a ella no le satisfacen y los destruye.

    En un intento de profundizar en esta técnica buscando algo que le agrade, comienza en casa a pegar papeles de colores y poco a poco consigue algo nuevo. Keka llama a estos trabajos papirosaicos, y ha conseguido una gran perfección en el manejo de los colores y las formas, dotando a sus obras figurativas de gran profundidad y vida.

    La materia prima para sus cuadros la consigue de las páginas de color de revistas. Ella asegura que cuando un semanario cae en sus manos, más que leer lo que hace es ver formas y colores. Después, la cola y sus manos se encargan de dar forma a las imágenes que surgen de su mente. .

    La mayoría de los cuadros de Keka Raffo recogen escenas en bodegas y en la vendimia, y en sus exposiciones fuera de Andalucía todos reconocen la luz de esta tierra.

    Sus cuadros están repartidos en colecciones particulares de Inglaterra, Francia, Italia, Estados Unidos, Suecia y Chile, además de nuestro país, y para el próximo año prepara exposiciones en Sevilla, Lisboa y San­tiago de Chile.

    A pesar de las muchas peticiones que recibe para exponer, Keka reconoce que no sirve para vender sus obras, y la mejor experiencia que ha tenido en sus muestras es cuando alguien se le acerca, le toma la mano y deja caer alguna lágrima de emoción.

    Keka se aterra cuando alguien le confiesa que sus cuadros son bonitos, espera siempre que alguien le confirme que son buenos.

En estos momentos, ha abierto en su vida creativa un tiempo de reflexión, quiere evolucionar en esta especialidad que un buen día nació en El Puerto y que es de El Puerto, lugar en el que espera quedarse para siempre.

Texto José F. Ferrer

 

 
     
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