Puro arte, del bueno, irrepetible, inclasificable.

     Para eso, para clasificarlo, la pintora Keka Raffo se vio en la necesidad de inventar un palabro: PAPIROSAICOS. Pero dejemos la semántica para el final y hagamos que este paseo artístico fluya por la senda de la creatividad de la artista. Como se puede comprender, la curiosidad de este crítico comenzó con el apellido de la exposición "LUZ, COLOR Y PAPEL", interesante, sí, aunque no me decía gran cosa, debo admitirlo, pero junto al apellido "PAPIROSAICOS", la curiosidad pudo más que la inercia y fui rápidamente a la inauguración de la muestra. Intentaré contaros lo que vi, mejor lo que sentí, si lo consigo.

     Decir que valió la pena, sería rebajar el valor creativo de estas obras. No, si quieres emocionarte ante una experiencia nueva, hermosa, inédita, tienes que ir a ver aquello teniendo en mente dos condiciones: no hay ni una gota de pintura en esas 'pinturas' ni les hace falta. Keka nos está demostrando lo que muchos intuíamos; los pigmentos son prescindibles cuando la imaginación los supera.

     Los cuadros de Keka son todos formas representativas de realidades idealizadas, pero no por eso dejan de ser 'reales'. Resaltan reminiscencias especialmente atractivas, emocionantes para quienes hemos vivido momentos felices de nuestra niñez en unas playas soleadas donde pasábamos el día entero junto a unas casetas en que comíamos, nos hacían dormir después de comer, vivíamos prácticamente todo el verano en ellas. Pero también emocionan los paisajes tan familiares del trocadero en las salinas con esas casas semiderruidas y los barquitos varados, los personajes renacentistas, paisajes de campo con vendimia, amapolas, el sorprendente contraste de ver en un mismo cuadro una menina junto a una bailarina de can-can a la que prácticamente se la ve en movimiento por el vuelo de las faldas, también hay una serie en que vemos mujeres solitarias en situaciones tan diversas como un desierto, un paso de cordillera 'andina', una playa, un campo feraz etc.

     Sin duda es una de las exposiciones más variadas e imaginativas que he visitado últimamente. Pero la creatividad no se limita exclusivamente a la expresión pictórica, también, como decíamos al comienzo, la técnica del PAPIROSAICO, creación genuina de la artista, resulta increíblemente innovador. Sólo acercándose a muy corta distancia del cuadro se pueden llegar a distinguir los inverosímilmente pequeños mosaicos de papel (de ahí el nombre 'papirosaico') de color recortados a tijera, según me explicó Keka, de tal forma que al pegarlos al papel coinciden tonalidades de color con partes de la imagen hasta constituir la totalidad del cuadro.

     Para quien sepa disfrutar de una belleza ingenua, sin rebuscamientos pero sofisticada, sincera y espontánea, le recomiendo pasar un momento muy grato visitando esta exposición.

V. R.

 

 
     
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